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RUTA
ESPONELLÀ
Esta ruta ecuestre a Esponellà se compone de
dos partes muy diferenciadas: Los espacios
abiertos y paisajes con horizontes muy
lejanos, y otra de paisaje fluvial. Recorre
una distancia total de quince kilómetros, y
se realiza en aproximadamente tres horas
efectivas de monta, repartidas entre mañana
y tarde. El recorrido, comienza con una
pequeña charla e iniciación en la que se
indica los puntos básicos de la equitación y
las recomendaciones de seguridad.
Nos equiparemos y realizaremos unas pequeñas
prácticas en el picadero. La excursión
comienza en nuestro centro de Serinyà, y nos
dirigimos hacia el Pla de Martís. Aquí
empieza la primera parte característica del
recorrido, donde el horizonte abierto nos
muestra los Pirineos y las estribaciones pre-pirenaicas,
que se escalonan en altura, con los valles
ascendentes en una multitud de grises y
pardos. El Pla de Martís, resulta
sorprendentemente llano. Espacio declarado
de interés ecológico por la abundancia de
aves y fauna que acoge.
Al llegar al cruce del arroyo, tomamos el
camino que ocupa su lecho, para adentrarnos
entre amplios campos de cultivo hasta llegar
a los cuatro términos. Punto peculiar, a la
orilla de la riera, donde confluyen los
términos municipales de Serinyá, Fontcoberta,
Esponella y Porqueres, que está señalado por
una bonita estatua de motivo religioso.
Seguimos la riera que nace, a poca distancia
del punto donde nos encontramos en un lago
estacional. Seguimos su curso hasta llegar
al puente y el cruceiro románico que nos
sorprenden con la estampa de su inesperada
belleza. En caso de coincidir con una
estación de lluvias, y corre agua por la
riera, podremos contemplar el salto de
Espolla. Una catarata con un desnivel
realmente espectacular de caida de agua.
Subiremos en este punto en dirección de
Vilavenut, y en las curvas del ascenso,
contemplamos en su magnitud la belleza del
Pla. Atravesamos varias masías típicas y
descendemos por un pequeño sendero hasta
Esponellà, donde comeremos.
Realizamos una visita por Esponellà que nos
sorprende con sus peculiares edificaciones y
las pocas, pero características, calles que
la componen. Después de comer, tomamos la
pisa de las centrales, en la que seguiremos
el curso del río Fluviá y los dos pequeños
embalses que se suceden en el camino. Es una
zona de gran humedad, donde la falla rocosa
que nos franquea a la izquierda, rezuma el
agua a cada pocos metros. Ahora ya somos un
grupo de amigos y nos sentimos compenetrados
con nuestro compañero, el caballo. Pasadas
las presas, comenzaremos a ascender a través
de un bosque que por momentos se convierte
en el característico bosque mediterráneo de
encinas y pinos. Al final del ascenso
aparecen ya las primeras casas de Serinyà,
fin de nuestra aventura. Nos despedimos con
un hasta pronto, porque además de hacer una
ruta, hemos hecho unos amigos. |